Testimonio de Elena Pradére de Testa Punta del Este, Maldonado, Maldonado

Por la presente quiero dar testimonio de una gracia obtenida por intercesión del venerado y querido
Padre Pío de Pietrelcina.

En mayo de 1980 fui al ginecólogo para un control anual. El doctor detectó la presencia de células
cancerosas, ordenando los exámenes pertinentes para proceder luego a la operación quirúrgica.

Ante esa acuciante realidad acudí al Rvdo. Padre Carmelo María de Montevideo, en aquel entonces
párroco de Punta del Este.

Me exhortó a rezar y a abandonarme confiadamente en Dios; me impuso también el guante del Padre Pío, encomendándome a su protección e intercesión.

Con gran fe en Dios y en la protección del Siervo de Dios, comencé sin más los estudios clínicos.

Luego de efectuados los exámenes pertinentes, se confirmó en forma fehaciente la desaparición de las
células malignas, ante la gran sorpresa del médico tratante.

Todo lo debo al venerado Padre Pío, mi querido amigo y gran protector.

Cordialmente,
Elena Pradére de Testa Punta del Este, Maldonado